Policiales

Sofía Viale tenía 12 años, salió a vender pan y un vecino abusó de ella y la mató: “La ahorqué”

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Sofía tenía 12 años, iba a un colegio industrial y le encantaba la música.

“Mientras la violaba, la ahorqué”, confesó a fines de 2012 Juan José Janssen, el hombre que fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de Sofía Viale en General Pico, La Pampa. Hoy, ella tendría 21 años, pero apenas había cumplido los 12 cuando salió de su casa un mediodía para vender el pan que había amasado su mamá, y desapareció.

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La cárcel no impidió que el asesino siguiera contactando mujeres, muchas de ellas menores de edad, desde las redes sociales. La familia de la nena asesinada nunca logró rearmarse después de la tragedia. “Con ella morimos todos un poco”, aseguró Noemí Ampudia, madre de la víctima.

Dos meses pasaron desde aquel 31 de agosto hace nueve años, el día que vieron viva a Sofía por última vez, hasta que encontraron su cuerpo enterrado debajo de una parrilla en la casa de un vecino, Janssen, que vivía a menos de 200 metros de la suya. La autopsia reveló después que había sido golpeada, abusada sexualmente y estrangulada. Entonces fue cuando se abrió una larga y tortuosa odisea en busca de justicia.

La desaparición de Sofía Viale y el inicio de una pesadilla

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“En mi corazón yo sentía que algo malo le había pasado, pero no quería creerlo”, confesó en diálogo con este medio la mamá de Sofía, sobre aquellas primeras horas en que todo era incertidumbre. Ese día su hija había vuelto de hacer gimnasia en el colegio y como la vio amamantando a su hermanita, una beba de siete meses, la adolescente decidió salir sola a vender el pan preparado por su madre para ayudar a la economía familiar.

Noemí no sabía en ese momento quién era el vecino que vivía a tan solo una cuadra y media de su casa. Demasiado tarde la ciudad de General Pico se enteró que Janssen tenía antecedentes penales por abuso sexual y que cumplía arresto domiciliario junto a su nueva pareja y la hija de la mujer.

Aquella tarde de invierno el femicida era solo un vecino más que había salido a sentarse en la vereda de su casa y cuando vio pasar a Sofía con su canasta de pan casero, la engañó para que se acercara y desató después sobre ella toda su perversión. Los investigadores tardaron dos meses en encontrarla. No obstante, el informe forense determinó que había sido asesinada el mismo día que fue secuestrada.

La confesión del asesino de Sofía Viale

Mientras todos buscaban a Sofía, otra adolescente de 14 años que vivía en el barrio denunció que Janssen había abusado sexualmente de ella y la acusación derivó en un allanamiento en la casa del hombre.

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Así fue, casi por casualidad, como terminaron encontrando a la chica que estaba desaparecida enterrada en el fondo de la propiedad.

Tras su detención, Janssen ofreció ante el fiscal Maximiliano Boga Doyhenard una versión espantosamente detallada de lo que había hecho. “Tomé pastillas y me drogué. Estaba angustiado por el suicidio de mi hermanastro”, sostuvo en la indagatoria, donde tuvo especial cuidado en aclarar que ese día se encontraba de muy mal ánimo.

Pero entonces vio pasar a Sofía y la llamó prácticamente sin pensarlo. Janssen le dijo que quería comprarle pan como excusa para llevarla a su casa y, cuando estuvieron en la puerta, se hizo el descompuesto y la víctima cayó en la trampa. El asesino confesó que violó a Sofía y que después de ahorcarla con sus manos, la estranguló con un lazo que encontró en la cama.

Para deshacerse de las evidencias, dijo, enterró dos veces el cuerpo vestido de la víctima y más tarde tiró encima cajones de madera, armó un corral y después puso un gallinero. El canasto que usaba la nena para llevar sus panes lo dejó debajo de la cama y las zapatillas grises de Sofía estuvieron “olvidadas” un mes y medio en la parrilla del patio hasta que las tiró la basura.

“Todo se hizo mal”, afirmó a la distancia la mamá de Sofía antes de hacer hincapié en que cuando Janssen mató a su hija cumplía prisión domiciliaria en un domicilio que ni siquiera era el que había fijado en la justicia, pero nadie lo controló. “Estaba condenado por el abuso sexual de su hijastra y lo dejaron libre”, precisó la mujer. El delincuente había sido beneficiado por avenimiento, figura que después fue derogada, pero que entonces le permitió quedar en libertad porque se casó con la madre de la chica de la cual había abusado.

Además de antecedentes por abuso sexual, Janssen contaba en su historial criminal con causas por privación ilegítima de la libertad y uso de arma. Pero solo pasó seis meses preso.

La muerte de mi hija era evitable”, reflexionó Noemí con pena. Sin embargo, la realidad fue que Sofía fue violada, asesinada y enterrada a menos de dos cuadras de su casa y la policía la buscó sin éxito durante 67 días hasta que por la denuncia de otra víctima pudieron dar con el cuerpo de la nena. La gente salió a la calle a pedir justicia a gritos.

Juicio, perpetua y la provocación de un femicida

Janssen fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de Sofía pero a pesar de esto entre 2018 y 2020 varias denuncias advirtieron que el femicida seguía intercambiando mensajes con adolescentes a través de las redes sociales, donde llegó a tener hasta cuatro perfiles distintos. Por todo esto, para Noemí se hizo justicia por su hija pero “solo en parte”.

“Me provoca bronca e impotencia que este monstruo siga desde adentro tratando de dañar a más personas”, explicó la mujer, que de todas formas confiesa que intenta no seguirle los pasos a Janssen porque todo lo que tiene que ver con él la sigue afectando anímicamente. “Me duele”, apunta.

También la indigna y le da tristeza el tiempo que se perdió, cuando aún no habían encontrado a su hija, en investigar a su propia familia y no abrirse a ninguna otra hipótesis. “Fuimos condenados por la policía y por el pueblo, y ese daño sigue sin repararse”, cuestionó. Sabe que nadie podrá devolverle a su hija, pero subraya: “Jueces y fiscales tienen que ser culpados por lo que hicieron, por lo que no hicieron y por lo que mal hicieron”.

Juan José Janssen recibió cadena perpetua en 2013.

La vida después de la tragedia

“Nuestra familia se desmembró completamente”, resumió Noemí a TN. Y en ese mismo momento, el peor que podían atravesar, resaltó: “Nadie nos ayudó. De hecho, nos mandaron una psicóloga para investigarnos, no para contenernos”.

“Yo vivía para mi familia”, sostuvo la mamá de Sofía. Entonces describió: “Me levantaba a las 7, preparaba a las nenas para ir al colegio, tenía un bebé, me ponía a amasar, salía a vender, me acostaba muy tarde con los quehaceres de la casa”. “Todo eso en un abrir y cerrar de ojos no lo tuve más”, destacó.

Hace varios años que Noemí se separó de Marcelo Viale, el papá de sus hijas. Nada podrá reparar todo el daño que sufrió su familia, y sin embargo no pierde la esperanza de que algún día, como dice ella, “se haga justicia de verdad”.

Mientras tanto, todos los días cuando vuelve de trabajar a su casa Noemí tiene que literalmente esquivar esa otra vivienda donde hace nueve años asesinaron a su hija. “Tengo que seguir viviendo a una cuadra y media del lugar donde sucedió esa atrocidad que nos destruyó”, reafirmó.

“Una nena con sueños de grande”

Sofía era su hija mayor y para ella, una gran compañera. Entonces nos cuenta que iba a un colegio industrial y su hobby era hacer cosas de madera, pero también le encantaba la música. “Tocaba el órgano y cantaba hasta en la ducha, era muy alegre”, recordó su mamá.

“Siempre estaba con una sonrisa en la boca y tenía sueños de grande”, manifestó con ternura. Se refería a que Sofía solía ver a veces los debates de diputados por la televisión y le preguntaba si ella podía llegar a ese lugar. Noemí entonces la alentaba para que no dejara de estudiar, porque era una nena muy inteligente.

A Noemí le gustaría poder tener a Sofía delante aunque fuera por unos minutos más, para poder abrazarla y contarle cuánto la extrañó todo este tiempo. “Le daría las gracias por haberme dejado ser su mamá, y le pediría perdón también por no saber quién vivía tan cerca de nuestra casa”, señaló.

Un gran dolor le enseñó que “las tragedias te pueden suceder en cualquier momento”, y lo acepta porque también tiene otra certeza. “Sé que en algún momento con Sofía nos vamos a volver a juntar”, concluyó.

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