Revista VMI

Tumor cerebral: qué es y cómo se trata la enfermedad que padeció Gerardo Rozin

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Se calcula que, del total de personas diagnosticadas con cáncer, el 1,4% padecerá tumores cerebrales

La noticia del fallecimiento de Gerardo Rozin afectó, y aún lo hace, no solo al mundo del espectáculo, sino también a gran parte de la sociedad. Hace un poco más de un año, el conductor fue diagnosticado con un tumor cerebral maligno. Según la Sociedad Americana Contra El Cáncer, en 2022 se diagnosticarán más de 25 mil casos de tumores malignos del encéfalo o de médula espinal en Estados Unidos, de los cuales unos 18 mil fallecerán.

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En tanto, en la Argentina, en 2020, se detectaron más de 130 mil nuevos casos de cáncer en ambos sexos, de los cuales el 1,4% fueron tumores encefálicos y de la médula espinal. “Un tumor es una masa de tejido de una parte del organismo cuyas células han sufrido un crecimiento anormal y no tienen, en realidad, una función específica o fisiológica”, explicó Alejandro Guillermo Andersson, médico neurólogo, neurofisiólogo y director médico del INBA (Instituto de Neurología Buenos Aires).

En eso tono, aseveró que la diferencia entre los “tumores cancerosos o malignos” y los “no cancerosos o benignos” radica en la propensión que tienen estas células a “invadir otras partes del cuerpo”. “Lo que conocemos como tumores benignos están, por lo general, rodeados por una cápsula y no se extienden a otras partes del cuerpo. Los malignos son aquellos que proliferan, invaden e infiltran los tejidos y los órganos sanos del organismo, y tienen la capacidad de enfermedad gravemente a estos pacientes”, explicó el experto.

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“Los tumores cerebrales afectan a gente de todas las edades, en la minoría de los casos existe una predisposición familiar o síndromes genéticos asociados”, afirmó Franco Rubino SALUD ALBERT H. KIM

Franco Rubino, neurocirujano, miembro de la Asociación Argentina de Neurocirugía, que actualmente se desempeña, con una beca en el área de investigación del Departamento de Cirugía de Base de Cráneo del MD Anderson Cancer Center, Universidad de Texas (Houston) destacó, en diálogo con Infobae, que “los tumores cerebrales afectan a gente de todas las edades, en la minoría de los casos existe una predisposición familiar o síndromes genéticos asociados, pero la gran mayoría son de causa multifactorial, es decir, ocurren a lo largo de la vida por causas no muy conocidas”. “Los seres humanos producimos células defectuosas o con potencial oncológico siempre, pero existen mecanismos que mandan a esa célula a la muerte celular o apoptosis, cuando esos mecanismos fallan, se produce la proliferación incontrolada”, aseguró.

Hay muchísimos tipos distintos de tumores cerebrales, pero todos ellos se originan de células normales. Algunos surgen de las neuronas, otros de las células que sostienen y que cuidan a las neuronas, también hay tumores que se originan de las envolturas del cerebro, es decir las diferentes capas meníngeas que también envuelven y cuidan al cerebro. Incluso, hay algunos tumores que dependen de la glándula hipófisis (pituitarios), de la pineal (pineoblastoma), de las estructuras del nervio óptico, de las células de la médula espinal, entre otros”, enumeró Andersson.

Estas diferencias también están relacionadas con las distintas velocidades de crecimiento y propagación que, también, “les da características distintas, síntomas diferentes, y que además dependen muchísimo de su ubicación, tamaño y tasa de crecimiento. Estos son los elementos más importantes en cuanto a los síntomas que sufrirá ese paciente”, señaló el neurólogo.

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Muchos pacientes inician con una crisis convulsiva, como si fuera una primera crisis epiléptica y otros tienen problemas auditivos. Siempre que uno tiene síntomas o signos que son persistentes, que a uno le preocupan, que son llamativos, que son nuevos, hay que consultar al médico”, aseguró Andersson

Síntomas y factores de riesgo

Los expertos advierten que los mejores pronósticos, en muchos casos, están relacionados con un tratamiento precoz. Es por este motivo que señalaron que los síntomas más comunes son: dolores de cabeza; náuseas o vómitos; problemas de la visión (borrosa o trastornos de la sensibilidad) o de la movilidad (un brazo o una pierna); del habla; de equilibrio; confusión; cambios de la personalidad, entre otros. “Muchos pacientes inician con una crisis convulsiva, como si fuera una primera crisis epiléptica y otros tienen problemas auditivos. Siempre que uno tiene síntomas o signos que son persistentes, que a uno le preocupan, que son llamativos, que son nuevos, hay que consultar al médico”, aseguró Andersson.

Hasta el momento, en la mayoría de los casos, se desconoce cuál fue el desencadenante de la afección. Aunque existe factores de riesgo que deben considerarse, entre los que enumeraron: exposición a la radiación o antecedentes familiares de tumores cerebrales. “Pareciera que la genética juega un papel importante al aumentar este riesgo”, dijo el neurólogo. Al tiempo que aclaró que, en algunos casos, los tumores cerebrales en realidad son metástasis.” Los profesionales de la salud debemos discriminar si el tumor es benigno, maligno, primario del cerebro o secundario”, señaló el director médico del INBA.

Dado que, en la población adulta, el cáncer cerebral representa alrededor del 2% de todos los canceres, no tiene sentido alarmarse o consultar por un simple dolor de cabeza. En mi experiencia, si se tiene antecedentes en 2 o más familiares directos de primer o segundo grado de consanguineidad (padres, hermanos, abuelos) con antecedentes de algún tumor cerebral primario, conviene consultar espontáneamente a un médico ya que puede haber una predisposición familiar”, advirtió en Rubino.

Asimismo, el experto del del Departamento de Cirugía de Base de Cráneo del MD Anderson Cancer Center, agregó que también se debe consultar a un médico “si presenta dolor de cabeza de más de dos meses y tuvo una convulsión (puede ser de un brazo o una pierna) o siente una repentina debilidad focalizada para agarrar cosas, caminar, tragar o hacer gestos con la cara, incluso, si tiene un empeoramiento de su visión”. “Si bien existen tumores benignos y malignos, los tumores benignos pueden estar en lugares de gran riesgo vital y de difícil resección quirúrgica, es decir, que sea benigno no es garantía de un mayor éxito”, aclaró.

El conductor y periodista falleció en las últimas horas como consecuencia de un tumor cerebral

Cómo se tratan estos tumores

“El tratamiento depende de lo que uno observa en la imagen. Obviamente la última palabra lo tendrá el resultado de la biopsia, donde se confirme el ‘nombre y apellido’ del tumor. Básicamente, si es benigno o de bajo grado, el tratamiento es quirúrgico por excelencia y si es maligno o alto grado, requieren tratamientos ‘adyuvantes’ como ser radioterapia o quimioterapia”, señaló Rubino. “Dada su relativa rareza, el cáncer cerebral se encuentra bastante atrás comparado con el cáncer de mama, próstata, pulmón o colon en cuanto a tratamiento. Las nuevas terapias biológicas no tienen tanto éxito como en otros cánceres ya que el cerebro tiene la particularidad de estar recubierto por una barrera que limita el acceso de las drogas (la barrera hematoencefálica)”, agregó.

Es por eso que destacó que, para tratar esta dolencia, “entran en juego muchas variables, como ser la edad del paciente, enfermedades asociadas, localización del tumor, opciones de tratamiento luego de la cirugía”. “Con todas esas variables uno analiza la mejor opción y los pasos a seguir”, aseguró. “Como neurocirujano, soy el primer contacto, ya que el primer paso siempre será la cirugía, ya sea biopsia o resección total del tumor”, dijo el experto y destacó que en los últimos 20 años “la cirugía para tumores cerebrales avanzó mucho. “En el lugar donde realizo mi beca de investigación (MD Anderson Cancer Center, Houston, Texas) se realizan cirugías en pacientes despiertos para disminuir el riesgo de lesión de áreas funcionales, se usa la robótica para biopsias cerebrales y tratamiento con termólisis de tumores profundos y a su vez existe gran disponibilidad instrumental y tecnología que agiliza los tiempos del procedimiento quirúrgico”, agregó.

En ese sentido, Andersson aseguró que “el trabajo multidisciplinario entre neurocirujano, neurólogo y oncólogo es constante para poder seguir atender lo mejor posible a este tipo de pacientes”, señaló. Los tratamientos para atacar los tumores cerebrales se encuentran en constante investigación para detectar nuevos avances, siendo que, según el experto, entre los tratamientos adyuvantes mas novedosos se encuentran la radiocirugía y la ablación laser. La radiocirugía “esterotáctica con bisturí de rayos gamma”, que consta de “un conjunto de rayos gamma que, pese a que cada uno no provoca daño, todos confluyen en un punto, destruyen las células que se encuentran allí y cauterizan la herida”. “Con este tipo de técnica se pueden tratar muy bien los tumores pequeños que están dentro del cerebro y en lugares inaccesibles”, especificó.

El año pasado, dos avances que tuvieron su correlación en artículos publicados en revistas científicas dejaron una luz de esperanza para esta enfermedad. Realizado por científicos del Instituto de Investigación Metodista de Houston, Estados Unidos, se desarrolló un casco magnético, confeccionado con tres potentes imanes permanentes, giratorios e integrados triangularmente que generan un campo magnético oscilante, responsable de tratar las células afectadas. Si bien el primer paciente que fue sometido a este tratamiento falleció, no lo hizo a causa del gliobastoma que padecía (un letal tipo de cáncer) y la autopsia demostró que esta terapéutica había logrado remover un 31 % del tumor.

“En adultos, el tumor primario benigno más frecuente es el meningioma, pero puede tener localizaciones que comprometen severamente la vida del paciente. Mientras que el tumor primario maligno mas frecuente son los gliomas cerebrales, entre ellos el glioblastoma. Lamentablemente la mayoría de los pacientes con glioblastomas fallece entre 15 y 16 meses luego del diagnóstico y solo 6 de cada 100 siguen vivos luego de 5 años”, señaló Rubino SALUD UNIVERSITY OF PORTSMOUTH

Mientras que científicos del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres (ICR, por sus siglas en inglés) y del Royal Marsden aseguraron que lograron eliminar tumores en pacientes terminales basado en un cóctel de medicamentos de inmunoterapia, el cual estimuló el sistema inmunológico para matar las células cancerosas. Esta combinación de drogas generó “una tendencia positiva en la supervivencia” de pacientes que en principio se creía que ya no podían ser sanados, dijeron los investigadores.

En adultos, el tumor primario benigno más frecuente es el meningioma, pero puede tener localizaciones que comprometen severamente la vida del paciente. Mientras que el tumor primario maligno mas frecuente son los gliomas cerebrales, entre ellos el glioblastoma. Lamentablemente la mayoría de los pacientes con glioblastomas fallece entre 15 y 16 meses luego del diagnóstico y solo 6 de cada 100 siguen vivos luego de 5 años”, señaló Rubino. Mientras que, en paralelo, advirtió que “para ningún cáncer cerebral existe una cura y solo se ofrecen tratamientos que prolonguen la sobrevida del paciente, incluso muchos de los tratamientos, que salen decenas de miles de dólares, no dejan de ser ensayos clínicos en fase 1 o fase 2″.

Por lo que destacó que “cualquiera sea el tratamiento que reciba el paciente, debe ser seguido por su oncólogo de cabecera por el resto de su vida porque el cáncer cerebral no se cura. Esto es un trípode, cirugía, radioterapia y quimioterapia, si falta una pata, la estructura se cae y por mas que la enfermedad tenga mal pronóstico, aumentarle 3 o 6 meses la sobrevida con un tratamiento completo representan un 50% de incremento, para uno es insignificante, pero para un paciente oncológico es sustancial”, concluyó.

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