Una tarde rutinaria en Villa Soldati se convirtió en un escenario de caos cuando una empresa de caudales decidió llevar a cabo un simulacro de robo sin alertar a las autoridades ni a los residentes locales. Lo que pretendía ser un ejercicio de capacitación interno pronto se descontroló, desencadenando una serie de eventos insólitos que mantuvieron en vilo a la comunidad y movilizaron a la policía.

El incidente comenzó con llamadas de emergencia al 911 reportando una balacera y un intento de robo a un camión de caudales en la calle Berón de Astrada al 3200. Los primeros en responder fueron los efectivos de la Comisaría Vecinal 8 B de la Policía de la Ciudad, quienes rápidamente detuvieron a sospechosos armados y solicitaron refuerzos al observar la supuesta escena del crimen.

Mientras tanto, dentro de las instalaciones de la empresa, el simulacro continuaba su curso sin que nadie se percatara de la confusión que había generado. Fue solo cuando un gerente de la compañía decidió intervenir y anunciar por altavoz que todo se trataba de un ejercicio planificado que la situación comenzó a calmarse.

Sin embargo, el daño ya estaba hecho. La falta de comunicación por parte de la empresa con las autoridades locales y la comunidad provocó una respuesta desproporcionada por parte de la policía, además de sembrar el pánico entre los residentes de la zona. La empresa, al no haber solicitado permiso ni haber notificado al Ministerio de Seguridad porteño, incurrió en una infracción que pudo haber tenido consecuencias más graves.