La noche del domingo en San Luis quedó marcada en la memoria de cientos de personas que colmaron La Comuna Club para vivir el regreso de El Plan de la Mariposa. La banda, que venía de girar por el exterior, desembarcó en suelo puntano con un show arrasador que agotó entradas y desplegó toda la fuerza de su rock psicodélico.
El inicio con “El túnel de la vida” encendió a un público diverso, donde se mezclaban jóvenes, adultos y hasta niños que cantaban a viva voz cada estrofa. El recorrido abarcó los siete discos de estudio de la agrupación, con un énfasis especial en “Correntada”, su trabajo más reciente, y el estreno en vivo de “El cantar de los anzuelos”, su último lanzamiento en plataformas.

Antes de la explosión principal, Manu Martínez abrió la velada con un set breve pero contundente, sorprendiendo por la fuerza de su banda y la intensidad de su voz. Como broche inesperado, se sumó al escenario para cantar “Tesoro escondido”, compartiendo un momento emotivo que unió generaciones en la música.
El clímax llegó cuando la banda amagó con despedirse, dejando a la multitud coreando “El cuerpo siempre puede un poco más”, frase icónica de ¿Cómo decir que no?. Ese grito colectivo fue el motor que trajo de regreso a los hermanos Andersen y compañía, quienes ofrecieron un cierre vibrante, cargado de energía, comunión y catarsis colectiva.
Lo que se vivió en San Luis no fue solo un recital: fue una noche consagratoria, un ritual de canciones y emociones compartidas que confirmó que El Plan de la Mariposa no solo pisa fuerte en los escenarios, sino también en el corazón de su gente.



