Vandalismo reiterado y una profunda sensación de impotencia. Así describió el presidente del Club Atlético Estudiantes, Daniel Mansur en “El Potenciómetro”, la situación que atraviesa la institución tras sufrir cinco robos en apenas dos meses. El último ocurrió el domingo por la tarde, a plena luz del día y en pleno centro de la ciudad, a metros de una estación de servicio.
“Cuando el cantinero fue a limpiar el lunes a la mañana, se encontró con todo destrozado”, relató Mansur.. Los delincuentes rompieron vidrios, puertas, rejas, e incluso una pared, para luego ingresar a la cantina. Se llevaron cubiertos, platos, vasos y bebidas, pertenencias del cantinero, pero dejaron un fuerte daño material al club.
El dirigente detalló que el club, dedicado principalmente al juego de bochas y a eventos sociales, se sostiene a pulmón. “No cobramos entrada ni alquiler. Todo se mantiene con cenas comunitarias y el esfuerzo de un grupo de 30 a 35 personas que colaboramos desinteresadamente”, explicó.
Entre la indignación y la resignación, Mansur remarcó que el club ya había tenido que reponer vajilla y otros elementos semanas atrás. “Esta vez fue a plena luz del día, después de las 6 de la tarde”, sostuvo, aclarando que en ese momento aún había movimiento en la zona.
“Nos sentimos devastados. Lo hacemos con amor, con esfuerzo, y nos lo destrozan una y otra vez”, concluyó el presidente, adelantando que la comisión evalúa colocar una alarma, aunque todo debe ser financiado por los mismos socios.




