El comedor “Pies Descalzos” recibió mercadería adquirida con fondos que habían quedado a disposición de la Justicia Federal. La iniciativa busca que los recursos incautados regresen a la comunidad mediante acciones solidarias.
El Juzgado Federal y la Fiscalía Federal de Villa Mercedes destinaron $350 mil secuestrados en procedimientos por narcotráfico a la compra de alimentos para el comedor “Pies Descalzos”, ubicado en el barrio Güemes.
La mercadería permitirá reforzar la asistencia que la organización brinda a alrededor de 70 chicos. Se trata de la segunda entrega realizada a la institución mediante esta modalidad.
Las cajas con productos de primera necesidad fueron retiradas este miércoles en la sede judicial situada en avenida Mitre 559, en la ciudad de Villa Mercedes. La responsable del comedor, Isabel Vega, recibió los alimentos.

“Pies Descalzos” desarrolla distintas actividades durante la semana. Cada sábado, los niños desayunan en el lugar y permanecen allí hasta el almuerzo, mientras que los miércoles concurren para compartir la merienda.
Compras mediante la Canasta Solidaria
Los alimentos fueron adquiridos en supermercados de la ciudad. Según explicó el juez federal Juan Carlos Nacul, para optimizar los recursos se aprovecharon los precios correspondientes a la Canasta Solidaria, una propuesta impulsada por la Municipalidad de Villa Mercedes junto con comerciantes locales.
La iniciativa comenzó durante 2025 y consiste en utilizar dinero incautado en investigaciones por narcotráfico para comprar bienes destinados a instituciones y organizaciones de bien público.
El Código Procesal Penal Federal permite disponer anticipadamente de determinados bienes y fondos secuestrados, siempre que exista acuerdo entre la Fiscalía y la Defensa, mientras continúa la tramitación de la causa.
Nacul señaló que el propósito es que esos recursos vuelvan a la sociedad mediante acciones concretas y contribuyan a reparar parte del impacto social provocado por el narcotráfico.
De esta manera, fondos vinculados con presuntas actividades ilícitas fueron transformados en alimentos para sostener el trabajo comunitario que realiza el comedor del barrio Güemes.

