Villa Mercedes vive las horas previas a la noche de cierre de la 37° Fiesta Nacional de la Calle Angosta, uno de los eventos culturales más convocantes del calendario provincial. El tradicional predio ya se encuentra listo para recibir a miles de vecinos y visitantes que se darán cita para disfrutar de la última jornada, marcada por la música, la identidad local y una fuerte presencia de emprendedores y propuestas gastronómicas.
El sábado la 37° Fiesta Nacional de la Calle Angosta vivió una penúltima noche intensa y extensa, marcada por la tradición cuyana, la emoción popular y un cierre a puro carnaval norteño. El escenario Alfonso y Zabala fue testigo de más de nueve horas de música ininterrumpida, con artistas consagrados, homenajes sentidos y un público que acompañó hasta el amanecer.

La velada comenzó oficialmente a las 21:26, tras el ingreso de la imagen de la Virgen de La Merced, acompañada por el coro de la Iglesia San Roque. Luego, el ballet oficial abrió la noche con la zamba “Rincón Puntano”, dando el marco simbólico a una jornada cargada de identidad y raíces.
A las 22:39, Las 100 Guitarras Mercedinas volvieron a brillar. Llegaron y se despidieron entre ovaciones, reafirmando su lugar como institución cultural de la ciudad. Interpretaron clásicos como “Caminito del Norte”, “Amor Salvaje”, “La Marcha de San Lorenzo” y cerraron con la cueca más famosa, con pañuelos al viento y aplausos sostenidos. La formación, integrada por jóvenes músicos, se consolida como un verdadero semillero de guitarreros.

Minutos más tarde, a las 22:54, se realizó un emotivo homenaje a Carlos Alfredo Palacios, creador de Los de Salta y referente del folclore cuyano y nacional, fallecido el año pasado. Su familia recibió una placa conmemorativa de manos del intendente Maximiliano Frontera, antes de la presentación de la formación actual del grupo.
El público volvió a ponerse de pie a la 01:40, cuando finalizó su actuación el legendario Enrique Espinosa, profundamente querido en Villa Mercedes por su paso por el histórico dúo Alfonso y Zabala. Como en cada visita, fue aplaudido de pie por todo el predio.

A las 01:45 llegó uno de los momentos más esperados de la noche: Destino San Javier subió al escenario apenas un día después de su presentación en Cosquín. Abrieron su show con “Tú sí sabes quererme” y “Eterno amor”, y luego recorrieron su historia familiar y musical con canciones como “La Oma” y “15 Primaveras”. Los hijos del Trío San Javier recordaron anécdotas ligadas a Villa Mercedes e interpretaron “Calle Angosta” como homenaje al festival.

El clima íntimo se volvió aún más cercano cuando, cerca de las 02:40, Franco Favini y los hermanos Bruno y Paolo Ragone bajaron del escenario para cantar entre el público “Mujer, niña y amiga” y “Zamba para olvidarte”, generando un verdadero abrazo musical. A las 02:53, y ante la insistencia del público, el show viró al carnaval con “Amor fugaz” y “Cariñito”. El detalle de color: se llevaron de regalo un taper con pastelitos, obsequio de una fan.
La madrugada continuó con fuerte impronta norteña. A las 04:40, Canto del Alma cerró una actuación de más de una hora, transformando Calle Angosta en una noche salteña, en su segunda participación en el festival, aunque con 14 años de vínculo ininterrumpido con la ciudad. Antes, Santi Rodríguez y Los Cuyos, ex integrantes de Los Trovadores de Cuyo, habían pintado el escenario de pura tradición mendocina, transportando al público al corazón del folclore cuyano.
El final llegó a las 05:26, cuando Los Diableros Jujeños tomaron el escenario y desataron el carnaval del norte, con bombo, quena y erke. Durante una hora hicieron bailar al anfiteatro con versiones de “Y para qué sufrir”, “Lejos de ti”, “Hoy” y “No te vayas”, hasta despedirse pasadas las 6:30 de la mañana con “Vienes y te vas”, “Quizás sí, quizás no” y el infaltable “Humahuaqueño”, en medio de una lluvia de harina que selló una noche inolvidable.
Con el amanecer como testigo, la Fiesta de la Calle Angosta confirmó una vez más su potencia cultural, su capacidad de convocatoria y el fuerte lazo entre el festival y la identidad de Villa Mercedes, que ahora se prepara para la gran noche de cierre.




