Créditos: Sonia Schoenaker | El Chorrillero
Después de tres años de espera, paciencia y compromiso, una familia solidaria de Villa Mercedes concretó la adopción definitiva de Artemis Luz Isabella, una joven de 18 años cuya historia conmueve por su resiliencia y por el fuerte vínculo construido en el tiempo.
Desde esta semana, la joven está legalmente inscripta con los apellidos Arce Romero, un paso clave no solo en lo emocional, sino también en lo sanitario: ahora sus padres podrán avanzar sin intermediarios en decisiones médicas fundamentales, como su incorporación a la lista de espera para un trasplante renal.
Una historia atravesada por el amor y la urgencia
El momento en que Artemis recibió su nueva partida de nacimiento quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó en la ciudad. La escena refleja una emoción contenida durante años: la confirmación legal de un vínculo que, en los hechos, ya existía.
Marina Romero y Facundo Arce, sus padres, celebraron ese instante como un punto de inflexión. “Ahora ya nadie la va a lastimar”, expresaron, sintetizando un recorrido marcado por el cuidado, la reconstrucción y la esperanza.
Un proceso que comenzó con el programa Familia Solidaria
Artemis llegó al hogar en diciembre de 2023 a través del programa Familia Solidaria, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia.
Se trata de una modalidad que permite que niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales vivan de manera transitoria con familias hasta que la Justicia define su situación.
“Llegó como un bollito”, recordó Marina. La joven no hablaba, no se comunicaba y arrastraba una historia previa atravesada por situaciones de violencia que dejaron profundas secuelas.
Desde entonces, la familia inició un proceso integral: mejorar su estado de salud, acompañarla emocionalmente y descubrir, paso a paso, sus formas de expresión.
Una batalla por la salud: diálisis y la esperanza de un trasplante
El cuadro médico de Artemis es delicado. Presenta una insuficiencia renal severa, consecuencia de años sin atención adecuada, lo que la obliga a realizar diálisis tres veces por semana, durante varias horas.
Con la adopción formalizada, la familia avanzará esta semana en el Hospital Central Ramón Carrillo para iniciar el proceso que permita su ingreso a la lista de espera del Incucai.
El objetivo es claro: que Artemis pueda acceder a un trasplante y dejar atrás la dependencia de la diálisis, abriendo la puerta a una vida con mayor autonomía.
Pequeños grandes avances que marcan el camino
A lo largo de estos años, Artemis mostró una evolución significativa. Recuperó peso, mejoró su estado general y logró integrarse a la dinámica familiar.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando, en el cumpleaños de Marina, la joven dijo por primera vez una frase completa: “feliz cumpleaños”. Un hecho que marcó un antes y un después en su proceso de comunicación.
Actualmente asiste a la Escuela de Discapacitados Auditivos Mercedes (EDAM), donde aprende lengua de señas como herramienta para expresarse.
Una familia atravesada por la resiliencia
La historia de los Arce Romero también está marcada por sus propias luchas. Marina atravesó un cáncer de cuello de útero en estado avanzado durante el proceso de adopción, una situación límite que, según ella misma relató, encontró sentido en el vínculo con Artemis.
“Ella fue mi fortaleza”, aseguró.
Desde hace años, la familia forma parte del sistema de acogimiento y ha cuidado a más de 17 chicos. La adopción de Artemis, sin embargo, representa un vínculo definitivo que consolida ese compromiso.
Un nuevo comienzo
La formalización de la adopción no es el final de una historia, sino el inicio de una nueva etapa. Con identidad legal, respaldo familiar y acompañamiento médico, Artemis comienza ahora el desafío más importante: acceder a un trasplante que le permita proyectar un futuro distinto.
En palabras de su familia, el objetivo es simple y profundo: que pueda vivir sin ataduras, como cualquier joven de su edad.


