El último de Lionel Messi: te vamos a extrañar, capitán. El Mundial terminó. La leyenda, no.

A los 39 años, el rosarino condujo nuevamente a la Selección Argentina hasta una final y cerró una etapa inolvidable en la historia de los Mundiales

Lionel Messi no pudo despedirse levantando otra Copa del Mundo, pero volvió a marcharse del escenario más grande del fútbol como lo hizo durante toda su carrera: compitiendo hasta la última pelota, llevando la cinta de capitán y sosteniendo la ilusión de un país entero.

La derrota de la Selección Argentina por 1-0 ante España, en una final definida durante el tiempo suplementario, probablemente haya marcado el cierre de la trayectoria mundialista del futbolista más importante de la historia argentina. Aunque el propio jugador todavía deberá definir públicamente su futuro, tendría 43 años en el Mundial de 2030, por lo que todo indica que la edición de 2026 fue su última participación.

Una última función digna de su historia

Messi llegó al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 con 39 años y con la misión más difícil: defender el título conquistado en Qatar 2022.

Lejos de ocupar un lugar simbólico, el capitán volvió a ser decisivo. Terminó el torneo con ocho goles y cuatro asistencias, encabezó los registros creativos de la competencia y condujo a Argentina hasta una nueva final mundialista. También alcanzó los 21 goles en Copas del Mundo y extendió su récord de participaciones, en su sexta edición del torneo.

Su Mundial tuvo actuaciones memorables. Marcó, asistió y fue nuevamente el eje futbolístico de una Selección que atravesó eliminatorias dramáticas y llegó al partido decisivo después de vencer 2-1 a Inglaterra en semifinales, con una asistencia del capitán en la remontada argentina.

Messi volvió a ser uno de los grandes protagonistas del torneo y llegó a la final entre los principales candidatos al premio al mejor jugador. Hasta el cierre del encuentro, no existía una confirmación oficial de la FIFA sobre el ganador del Balón de Oro de la competencia, aunque su rendimiento lo ubicó indiscutiblemente entre las figuras más destacadas.

Una final sin premio, pero con grandeza

En el encuentro decisivo, España dominó buena parte del desarrollo y generó las situaciones más peligrosas. Sin embargo, Argentina resistió con carácter, sostenida por una enorme actuación de Emiliano “Dibu” Martínez, quien realizó 12 atajadas.

La expulsión de Enzo Fernández sobre el cierre del tiempo reglamentario obligó al equipo de Lionel Scaloni a disputar el alargue con diez jugadores. A los 106 minutos, Ferran Torres convirtió el único gol de la final y le dio a España su segundo título mundial.

Messi buscó hasta el final. Caminó los últimos minutos con el cansancio acumulado de una carrera extraordinaria, pero también con la rebeldía de quien nunca dejó de creer. Esta vez no hubo remontada, definición heroica ni copa levantada hacia el cielo.

Hubo, en cambio, una última imagen difícil de olvidar: el capitán observando el estadio, con la medalla sobre el pecho y la tristeza inevitable de una despedida que nadie quería aceptar.

De las críticas a la eternidad

La relación entre Messi y la Selección atravesó todos los estados posibles. Hubo derrotas dolorosas, cuestionamientos injustos y una renuncia en 2016 después de perder otra final.

Pero también hubo regreso, revancha y gloria.

Con la conducción de Scaloni, el rosarino conquistó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y otra Copa América. Esos títulos terminaron de transformar su historia con la camiseta argentina y cerraron definitivamente cualquier discusión sobre su compromiso con el seleccionado.

Messi no solo ganó. También cambió la manera en la que generaciones enteras se relacionaron con la Selección. Niños que comenzaron imitándolo en una plaza terminaron creciendo mientras él seguía llevando la número 10. Padres e hijos compartieron sus goles. Abuelos que habían visto a otras leyendas volvieron a emocionarse frente a una pantalla.

Gracias por tanto, capitán

Quizás el fútbol ya no vuelva a ofrecer una historia semejante.

Messi jugó seis Mundiales, fue campeón, disputó tres finales y convirtió su nombre en una presencia inseparable de la camiseta argentina. Durante dos décadas, cada partido importante tuvo una pregunta común: qué haría el número 10.

Ahora comenzará otra etapa. Una en la que la Selección deberá aprender a caminar sin esperar que Messi encuentre un pase imposible, invente un gol o transforme la angustia en esperanza.

La última Copa no llegó. Pero su legado no necesitaba otro trofeo.

Lionel Messi ya había ganado algo mucho más difícil: el reconocimiento definitivo de su pueblo.

Te vamos a extrañar, capitán.

Gracias por cada gambeta, cada gol, cada lágrima y cada abrazo. Gracias por no rendirte cuando parecía más sencillo marcharse. Gracias por volver y llevar a la Argentina hasta lo más alto.

El Mundial terminó.

La leyenda, no.