Las proyecciones oficiales ubican el pico máximo del fenómeno entre fines de 2026 y los primeros meses de 2027. El este y el noreste del país concentran las lluvias más importantes, aunque la inestabilidad también alcanza al centro, Cuyo y el norte de la Patagonia.
Alertas por nevadas y lluvias en el oeste
El Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas para el inicio de la semana. En la cordillera de Mendoza y San Juan se esperan nevadas persistentes, con acumulados de entre 15 y 30 centímetros.
También se pronostican lluvias de entre 20 y 40 milímetros en el sur de Mendoza y el oeste de La Pampa, mientras que el norte de Neuquén podría recibir entre 10 y 20 milímetros. Para el martes, existe posibilidad de granizo y actividad eléctrica en sectores de La Pampa, el Alto Valle y el norte neuquino.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires y el centro-este, las temperaturas se mantendrán entre 3 y 5 grados por debajo del promedio para octubre. Hacia el miércoles se prevén lluvias y tormentas dispersas.
El Paraná se acerca al nivel de evacuación
La situación más compleja se registra en el Litoral. El río Paraná alcanzó los 6,91 metros en la ciudad de Corrientes, a nueve centímetros del umbral de evacuación fijado en 7 metros.
Defensa Civil contabilizó 646 personas evacuadas y autoevacuadas en la provincia. En Itatí, 110 personas de 43 familias fueron alojadas en la Casa Promesera y el hospedaje Taba Cué.
En Goya, el puerto llegó a 5,28 metros, por encima del umbral de alerta de 5,20 metros. En Chaco, el Comité Provincial de Emergencia anticipó que el nivel podría alcanzar los 7,50 metros y estableció alerta roja para sectores ubicados fuera del sistema de defensas.
En Misiones, el tránsito sobre el puente Piray Guazú de la ruta nacional 12 fue habilitado por completo, luego de las restricciones ocasionadas por la crecida.
El fenómeno podría extenderse hasta 2027
El meteorólogo Marcelo Madelón señaló que se espera que El Niño impacte durante el resto de 2026 y comienzos de 2027, con una posible prolongación hasta el otoño de ese año. La meteoróloga Cindy Fernández coincidió en que los efectos podrían extenderse hasta esa estación, aunque aclaró que los pronósticos más confiables llegan hasta su inicio.
El fenómeno está asociado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. En la Argentina, su influencia suele ser más visible en el norte y el centro-este, especialmente en el Litoral y la Mesopotamia.
Las lluvias registradas en Brasil, particularmente en Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, también contribuyen al aumento de los ríos de la Cuenca del Plata. Por ese motivo, los niveles podrían mantenerse elevados incluso si disminuyen las precipitaciones en territorio argentino.



