El Niño en curso podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia fines de 2026, según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical podría ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La advertencia fue formulada por Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, durante una conferencia de prensa realizada el 21 de octubre de 2026 junto con Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador del Socorro de Emergencia.
De acuerdo con el boletín sobre la evolución probable del clima estacional, el episodio podría quedar literalmente fuera de las escalas utilizadas para su monitoreo durante los últimos cuatro decenios. Aunque se espera que alcance su apogeo hacia finales de 2026, sus efectos podrían prolongarse durante un período posterior.
Impactos previstos en distintas regiones
Un episodio muy intenso de El Niño puede alterar los patrones habituales de temperatura y precipitaciones. Entre sus posibles consecuencias se encuentran sequías severas, lluvias fuertes, inundaciones y un aumento de las temperaturas en amplias zonas del mundo.
En África Oriental, la OMM prevé condiciones más húmedas de lo normal en algunas áreas durante la temporada de lluvias, entre octubre y diciembre, con un incremento del riesgo de precipitaciones intensas e inundaciones.
En África Meridional, en cambio, existe un mayor riesgo de condiciones más secas de lo habitual desde noviembre. Esto podría afectar la producción agrícola, la disponibilidad de agua y los medios de subsistencia.
Para Asia Suroriental, las proyecciones señalan temperaturas más elevadas y déficits de precipitación, factores que aumentarían la exposición al calor y la presión sobre la agricultura y el abastecimiento de agua. También podrían crecer los riesgos de incendios forestales y episodios de calima de humo.
En las Américas, se prevén mayores precipitaciones en el noroeste de Estados Unidos y en zonas meridionales del oeste de América del Sur. La OMM también mencionó inundaciones registradas en Chile y en la cuenca del Paraná.
Además, se esperan lluvias superiores a lo normal en América del Norte y el norte del Caribe, mientras que algunas áreas de América Central, el sur del Caribe y la Amazonia tendrían un riesgo más elevado de sequía.
El llamado a anticipar la respuesta humanitaria
La OMM aclaró que se trata de proyecciones estacionales y no de pronósticos sobre episodios concretos. Por ese motivo, consideró esenciales las predicciones regionales y nacionales para definir dónde y cuándo deben adoptarse medidas.
Según la organización, El Niño puede agravar las necesidades humanitarias de personas refugiadas, comunidades ubicadas en zonas de conflicto y poblaciones desplazadas, cuyos accesos a la vivienda, el agua, el saneamiento y los servicios de salud ya se encuentran bajo presión.
Saulo sostuvo que un episodio intenso no necesariamente debe convertirse en un desastre humanitario, debido a la disponibilidad de ciencia, pronósticos y sistemas de alerta temprana. Sin embargo, remarcó que la ventana de preparación no permanecerá abierta indefinidamente.
La OMM informó que trabaja con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) y otros organismos para transformar los pronósticos climáticos en decisiones prácticas. En ese marco, realizó un llamado conjunto a implementar medidas anticipatorias urgentes y coordinadas para proteger a las comunidades más vulnerables.
“No podemos detener El Niño, pero sí podemos evitar muchas de sus consecuencias más devastadoras para las personas”, afirmó Saulo.
Con información de: wmo.int



