La Academia Kickboxing se prepara para pelear en Santiago de Chile

Desde Villa Mercedes al mundo, el joven competidor profesional se entrena intensamente rumbo a un nuevo desafío internacional.

Nico Hilgert, más conocido como “el Ruso”, se encuentra en plena preparación para una importante competencia de kickboxing que se desarrollará el 28 de junio en Santiago de Chile. El peleador profesional oriundo de Villa Mercedes integra un contingente de 16 atletas, entre ellos tres profesionales, que representarán a la provincia en suelo trasandino.

Durante una entrevista en “El Potenciómetro”, Hilgert compartió detalles sobre su rutina diaria, los desafíos de dar el peso en cada pelea y la pasión que lo llevó a convertirse en profesional tras más de una década de entrenamiento. “Hoy empecé entrenando a las 8 de la mañana y a las 14 tengo el segundo turno. Todo esto mientras doy el peso para competir en 63,5 kg”, explicó. El ritmo de competencia, según remarcó, es constante:Nunca se para de entrenar, siempre puede salir una pelea, así que hay que estar listos”.

La academia de kickboxing a la que pertenece Hilgert cuenta con cinco sedes (tres en San Luis y dos en Villa Mercedes) y trabaja en la formación de una selección sanluiseña, que en esta ocasión también incluirá atletas de otras localidades como Concarán y Tilisarao. Entre los nombres que lo acompañarán se encuentra Salvador Aguirre, otro luchador en categoría semiprofesional.

Además del evento en Chile, ya proyectan futuras competencias internacionales: abril en México y fin de 2026 en España.

Hilgert comenzó a entrenar a los 12 años y alcanzó el nivel profesional luego de 8 años de competencias por todo el continente: participó en torneos en Cancún, Brasil y distintas provincias argentinas. Explicó que no se trata solo de quitarse protecciones: Ser profesional es vivir como tal: entrenar, alimentarse, descansar y prepararse como un atleta de alto rendimiento”.

El trabajo en equipo es fundamental. Hilgert destacó la labor de su profesor, Diego Pereira, y de Sonia Alvariño, a quien definió como “la mamá de todos en la academia”, por su rol organizativo y su constante apoyo.