José Javier Bechis tenía 19 años y llevaba apenas tres semanas de instrucción cuando recibió un disparo mortal durante un entrenamiento realizado en 2019 en Salinas del Bebedero. Con este veredicto, ya son cinco los condenados por el hecho.
El Tribunal Oral Federal de San Luis declaró culpables a Carlos Gustavo Lebrón, Sergio David Winter Morán y Enrique Martín Zárate por la muerte del aspirante a soldado voluntario José Javier Bechis, ocurrida durante una práctica de tiro del Ejército Argentino.
Los tres militares fueron considerados responsables del delito de homicidio culposo, debido a la negligencia y la inobservancia de los reglamentos y deberes a su cargo durante la actividad desarrollada el 2 de septiembre de 2019 en el campo de instrucción de Salinas del Bebedero, en la provincia de San Luis.
Bechis tenía 19 años, integraba el Grupo de Artillería 7 y llevaba aproximadamente tres semanas de formación cuando ocurrió el episodio.
Un fusil cargado atravesó varios controles
La investigación determinó que el aspirante Elías Luciano Muñoz no completó los seis disparos previstos durante la práctica y dejó una munición sin percutar dentro de la recámara de su fusil FAL.
El arma pasó posteriormente por distintos puestos de control sin que los responsables detectaran que continuaba cargada. Finalmente llegó hasta una carpa utilizada para la espera y la limpieza del armamento, donde se encontraban más de veinte aspirantes.
Mientras Muñoz manipulaba el fusil para realizar tareas de mantenimiento, accionó el disparador. El proyectil impactó en el hombro izquierdo de Javier Bechis, quien murió durante el traslado al hospital como consecuencia de las graves lesiones internas.
Los peritajes balísticos confirmaron que el disparo salió del arma asignada a Muñoz.
Una cadena de fallas de seguridad
Durante el proceso judicial, el fiscal federal Cristian Rachid sostuvo que la muerte no podía atribuirse únicamente a quien efectuó el disparo, sino que fue el resultado de una cadena de controles fallidos.

Entre las irregularidades analizadas figuraron la falta de supervisión adecuada, la utilización de una misma carpa como zona de espera y limpieza y la concentración de numerosos aspirantes armados en un espacio que debía funcionar bajo estrictas medidas de seguridad.
También se tuvo en cuenta que en la práctica participaron cerca de 50 jóvenes de entre 18 y 20 años, muchos de los cuales mantenían su primer contacto con armas de guerra y contaban con pocas semanas de instrucción.
Rachid remarcó que la formación de futuros combatientes no podía justificar que aspirantes sin experiencia quedaran sujetos solamente a los conocimientos adquiridos durante sus primeras semanas. Según expresó, el rigor de la preparación militar debía estar acompañado por un proceso gradual y una supervisión permanente.
Cinco condenados por la muerte de Bechis
Las nuevas condenas se suman a las dictadas contra Elías Luciano Muñoz y Alejandro Agustín Díaz Garro, quienes aceptaron su responsabilidad mediante un juicio abreviado.
Muñoz fue considerado responsable por haber causado la muerte de Bechis debido a su imprudencia e impericia. Díaz Garro, quien se desempeñaba como director de tiro durante aquella jornada, fue condenado por negligencia e incumplimiento de los reglamentos y deberes a su cargo.
Ambos recibieron una pena de tres años de prisión en suspenso y distintas inhabilitaciones vinculadas con el uso de armas y la organización de actividades militares.
Con el veredicto contra Lebrón, Winter Morán y Zárate, el proceso judicial concluyó con cinco personas condenadas por homicidio culposo, siete años después de la muerte del joven soldado.
El caso puso bajo análisis las responsabilidades individuales, pero también las condiciones de seguridad implementadas por el Estado durante una actividad militar que involucraba a aspirantes con escasa experiencia.

