La osteoporosis es una enfermedad del esqueleto que reduce la masa ósea y deteriora la microarquitectura del tejido óseo. Aunque en sus primeras etapas suele no presentar síntomas, puede debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas.
El 20 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Osteoporosis, una fecha establecida para promover la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad. La campaña de 2026 destaca la importancia de fortalecer y proteger los huesos durante todas las etapas de la vida.
Quiénes tienen mayor riesgo
Se estima que uno de cada cinco hombres y una de cada tres mujeres mayores de 50 años son propensos a sufrir una fractura osteoporótica. Las lesiones más frecuentes ocurren en la columna vertebral, la muñeca y la cadera.
Entre los factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar osteoporosis se encuentran la edad, el sexo, la raza, los antecedentes familiares, determinadas afecciones médicas y algunos tratamientos.
Las mujeres tienen más probabilidades de padecerla que los hombres, mientras que el riesgo aumenta con la edad. También es mayor en personas de piel blanca o de ascendencia asiática y en quienes tienen familiares con osteoporosis, especialmente si alguno de sus padres sufrió una fractura de cadera.
El bajo consumo de calcio también constituye un factor relevante. Una alimentación deficiente en este mineral puede contribuir a una menor densidad ósea, a la pérdida temprana de masa ósea y a un mayor riesgo de fracturas.
Cuáles son los síntomas
La pérdida de masa ósea no suele provocar señales en sus primeras etapas. Cuando la enfermedad debilita los huesos, pueden aparecer dolor de espalda causado por una fractura o el colapso de una vértebra, pérdida de estatura con el tiempo, postura encorvada y fracturas que ocurren con mayor facilidad de la esperada.
Medidas para fortalecer los huesos
Una dieta equilibrada, rica en calcio y proteínas, puede contribuir al cuidado de la salud ósea. Entre las fuentes de calcio se encuentran los productos lácteos, el salmón, las sardinas, el atún y los alimentos elaborados con soja, como el tofu.
La vitamina D ayuda al organismo a absorber el calcio. Puede incorporarse mediante pescados grasos, como el salmón, la trucha, el atún y la caballa, además de alimentos fortificados como la leche, los cereales y el jugo de naranja. La luz solar también ayuda al cuerpo a producir vitamina D.
La actividad física que implica soportar el peso corporal puede fortalecer los huesos y ralentizar la pérdida ósea. Caminar a paso ligero, correr, bailar, subir escaleras, jugar al fútbol o practicar tenis son algunos ejemplos mencionados para mejorar la salud ósea.
También se recomienda evitar el tabaco y no consumir alcohol en exceso. La osteoporosis puede prevenirse, diagnosticarse y controlarse, por lo que la consulta médica permite aclarar dudas y evaluar cada caso.



