La Cancillería iraní desmiente versiones difundidas por Trump y medios israelíes
La tensión internacional volvió a escalar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, habría muerto, una versión que fue rápidamente desmentida por la Cancillería iraní.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, afirmó en una entrevista con ABC News Live que tanto el ayatolá Ali Khamenei como el presidente Masoud Pezeshkian se encuentran “sanos y salvos”.
La postura oficial de Irán
Baghaei sostuvo que el sistema político iraní “no se basa únicamente en un solo individuo” y remarcó que el funcionamiento institucional del país continúa con normalidad.
“Todo se está haciendo de acuerdo con nuestros planes, y nuestras fuerzas armadas están llevando a cabo acciones defensivas contra este acto de agresión que se ha prolongado durante todo el día”, expresó el funcionario.
Además, defendió la estabilidad interna del régimen al señalar que el sistema iraní está “arraigado en nuestra identidad y se basa en una revolución popular”.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión regional y enfrentamientos que, según Teherán, responden a acciones consideradas agresivas por parte de actores externos.
Las afirmaciones de Donald Trump
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo en sus redes sociales que el líder supremo iraní no logró eludir los sistemas de inteligencia de Estados Unidos e Israel.
“No pudo evitar nuestra inteligencia ni nuestros sistemas de rastreo altamente sofisticados y, trabajando estrechamente con Israel, no hubo nada que él, ni los otros líderes que han sido eliminados junto con él, pudieran hacer”, escribió Trump.
En paralelo, distintos medios de Israel citaron a altos funcionarios que aseguran contar con pruebas que confirmarían la muerte de Khamenei, aunque hasta el momento no se han presentado evidencias públicas verificables.

Un escenario de alta sensibilidad geopolítica
La figura de Ali Khamenei es central dentro de la estructura política y religiosa de Irán, ya que ostenta el máximo poder institucional como líder supremo desde 1989. Cualquier información sobre su estado de salud tiene impacto directo en el equilibrio regional y en la relación con potencias occidentales.
Por ahora, las versiones siguen siendo contrapuestas: mientras Washington y algunos sectores israelíes sostienen la hipótesis de su muerte, el Gobierno iraní niega categóricamente esa información.
El desarrollo de los acontecimientos y la eventual presentación de pruebas oficiales serán determinantes para clarificar la situación en uno de los focos más sensibles de la política internacional.


