Asociación Deportiva del Oeste hizo historia: doble título, ascenso y un proyecto que crece

El club villamercedino coronó dos años de trabajo intenso y sueña con afianzarse en Primera.

La escena del sábado todavía vibra en la memoria de los jugadores, dirigentes y familias. Asociación Deportiva del Oeste se convirtió en bicampeón, dueño del Apertura y el Clausura, y selló el tan esperado ascenso a Primera. Pero más allá del logro deportivo, lo que vibra detrás de esta consagración es la historia de un club que se hizo fuerte desde su esencia: esfuerzo, familia y un grupo humano que nunca dejó de creer.

Facundo Barchetta, presidente del club, vive este momento con una mezcla de orgullo y alivio. El año pasado se quedaron afuera del ascenso por un punto, una espina que dolió y que, lejos de desanimar, potenció la convicción del plantel y la dirigencia. Este año arrancaron la pretemporada temprano, con entrenamientos de lunes a viernes y jugadores que acomodaban sus horarios entre trabajo, familia y pelota. Nadie vive del fútbol en Oeste; justamente ahí está el valor: todo lo que hicieron, lo hicieron por amor.

Hubo un partido que marcó un antes y un después. Fue contra Racing: empezaron perdiendo, el partido se suspendió por mal tiempo y debieron volver días después para jugar dos tiempos de 15 minutos. Y lo dieron vuelta. “Ese momento fue el clic”, resume Barchetta. “Ahí supimos que podía ser nuestro año”. Ese carácter, esa forma de levantarse y volver a empujar, definió al equipo durante toda la campaña.

Pero la ambición del club va más allá del ascenso. Facundo lo dice claro: “El objetivo mayor es formar un club con identidad”. Hoy cuentan con entre 70 y 80 chicos en infantiles, categorías de fútbol 11, un futsal consolidado, femenino en marcha y una Sub-13 que ya empieza a escribir su historia. En cada rincón del Oeste hay alguien trabajando: Lucas en futsal, Gisela en infantiles, el cuerpo técnico obsesionado con la pelota, Joaquín el preparador físico, el utilero que se desvive por los chicos, el kinesiólogo-jugador Matías Flores. Cada uno desde su lugar sostiene un proyecto que no para de crecer.

La frase que todos repiten nació del arquero, Pepe Andino: “Oeste familia”. No es un eslogan vacío; es la mejor forma de definir lo que pasa puertas adentro. Este grupo humano es la columna vertebral del bicampeonato. La unión, la solidaridad y la entrega fueron más fuertes que cualquier presión o desgaste.

No todo fue fácil. Facundo también reconoce que las críticas dolieron. “Hay gente que no nos conoce y critica sin saber. No ven las horas que dejamos, ni lo que dejamos de lado”, dice. Pero esas palabras que lastiman no hicieron más que fortalecer al club. “Le pusimos el pecho y nos hizo más fuertes”, agrega.

Después del partido, los festejos siguieron en la sede, el lugar donde cada fin de semana concentran y conviven. Barchetta se fue temprano, pero los jugadores siguieron celebrando un rato más, conscientes de que acababan de escribir una página importante en la historia del club.

Lo que viene ahora es otra etapa. Una buena pretemporada, evaluar refuerzos y encarar Primera con la misma identidad que los trajo hasta acá. El objetivo es competir, no solo participar. Y hacerlo, como siempre, rodeados de su gente.

Barchetta cierra con un agradecimiento que sale del alma: su esposa y su hija, “las que siempre lo bancan”; Belén, Gastón, Ariel y Sergio; el cuerpo técnico completo; el utilero; el kinesiólogo; y cada una de las personas que empujan al club. “Quiero agradecer desde la cabeza hasta el final a todos los que hicieron posible esto”, dice, dejando claro que Oeste es más que un club: es un trabajo colectivo, una identidad que se construye todos los días.

Asociación Deportiva del Oeste es bicampeón. Es de Primera. Y, sobre todo, es familia.