Lula da Silva ganó el balotaje en Brasil y asumirá un cuarto mandato

El presidente obtuvo el 51,74% de los votos frente al 48,26% de Flávio Bolsonaro y logró una reelección inédita desde el retorno de la democracia brasileña.

Lula da Silva

Lula da Silva ganó este domingo el balotaje presidencial en Brasil con el 51,74% de los votos, frente al 48,26% obtenido por el senador Flávio Bolsonaro. El resultado le permitirá asumir un cuarto mandato no consecutivo y marca un hecho inédito desde el retorno de la democracia en el país.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) consiguió revertir el resultado de la primera vuelta, en la que había quedado segundo con el 45,1% de los sufragios. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), había alcanzado entonces el 47%.

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Parra – Titano

Desde el regreso de las elecciones presidenciales directas, en 1989, el candidato que se impuso en la primera vuelta siempre había llegado al Palacio de Planalto. La victoria de Lula quebró esa tendencia histórica.

Una campaña centrada en los derechos sociales

Durante la campaña para la segunda vuelta, Lula movilizó a sus bases y presentó una agenda enfocada en los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad basada en inteligencia y el control de la deforestación amazónica.

El presidente planteó la elección como “una defensa de la democracia” frente a un eventual regreso de la familia Bolsonaro al poder. Durante la jornada electoral, sostuvo que su adversario quería “gobernar con la bandera estadounidense” y afirmó que los brasileños elegirían un país donde los colores nacionales “sean respetados”.

La izquierda movilizó a sus simpatizantes bajo la consigna “Nunca más Bolsonaro”. Sus seguidores cuestionaron la gestión de la pandemia de covid, que dejó 700.000 muertos, y los recortes a programas públicos durante el mandato del expresidente Jair Bolsonaro.

Medidas económicas y sociales durante la campaña

Diez días antes del balotaje, el Congreso aprobó la reducción de la semana laboral de seis a cinco días y de 44 a 40 horas semanales, sin reducción salarial. Flávio Bolsonaro respaldó la norma en el tramo final de la campaña, mientras dirigentes empresariales alertaron sobre sus posibles efectos en los costos laborales, la inflación y el empleo informal.

El Gobierno también aplicó un aumento del 15% en el programa Bolsa Família, una medida que beneficia a casi 50 millones de personas y demanda 5.800 millones de reales, equivalentes a USD 1.168 millones, durante el resto del año.

Además, la administración respaldó créditos públicos a bajo interés, incentivos fiscales para pequeñas empresas y un plan de refinanciación para eliminar registros de morosidad de millones de brasileños de bajos ingresos.

Entre las medidas vinculadas con los precios, eliminó durante 30 días los impuestos federales a la importación y venta de gasolina, con posibilidad de prórroga, y subsidió el diésel para importadores. El costo previsto de ambas decisiones asciende a 5.200 millones de reales, equivalentes a USD 1.047 millones.

Amazonía, seguridad y política exterior

La cuestión ambiental también ocupó un lugar central en la disputa. Desde la llegada de Lula al poder en 2023, la deforestación cayó un 45% hasta su nivel más bajo en más de una década, luego de que durante la presidencia de Jair Bolsonaro aumentara cerca de un 60% y superara los 45.000 kilómetros cuadrados talados.

En seguridad, Lula propuso fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública e integrar las acciones de los distintos niveles de gobierno. El plan contempla R$ 10.000 millones, equivalentes a USD 1.900 millones, en financiamiento reembolsable para que los estados mejoren su equipamiento e infraestructura.

La propuesta también incluye la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, una mayor coordinación entre fuerzas federales y estaduales y el uso de tecnología para rastrear armas, dinero y redes de organizaciones delictivas.

El resultado tendrá impacto en la relación de Brasil con Estados Unidos, China, Europa, el Mercosur y los BRICS. Durante su mandato, Lula buscó reforzar el multilateralismo, la integración regional, la cooperación con el Sur Global y la autonomía frente a las grandes potencias.

En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles de hasta el 50% a determinados productos brasileños y vinculó públicamente esa medida con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Con la reelección de Lula, el futuro vínculo entre Brasil y Washington vuelve a quedar bajo expectativa.