Las PyMEs argentinas enfrentan al menos 62 obligaciones tributarias y administrativas durante un año, según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) junto con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
El relevamiento, denominado Vademécum tributario argentino de PyMEs 2026, contabilizó 34 tributos y 28 regímenes de percepción, retención e información aplicables a una empresa representativa.
Cómo se distribuyen los tributos
De los 34 tributos identificados, 16 corresponden al ámbito nacional. Entre ellos se encuentran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Ganancias para sociedades, el Impuesto al Cheque, los derechos de importación y exportación y las contribuciones patronales.
En el nivel provincial fueron contabilizados ocho tributos, encabezados por el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto Inmobiliario provincial, el Impuesto del Automotor y el Impuesto de Sellos.
En el plano municipal, el informe identificó diez tributos. Entre los principales aparecen la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), el Derecho de Publicidad y Propaganda y distintas tasas inmobiliarias y automotrices.
Una reducción respecto del relevamiento anterior
En comparación con el relevamiento del año anterior, la cantidad de tributos aplicables descendió de 37 a 34. El informe atribuyó la baja a la eliminación de los impuestos internos que gravaban a los seguros y a la telefonía celular, además de la exclusión metodológica de la Tasa de ocupación de espacios públicos, por corresponder a actividades específicas.
También se redujo la cantidad de regímenes de percepción, retención e información, que pasó de 30 a 28. Sin embargo, el estudio precisó que solo una de esas bajas representó una reducción efectiva y generalizada: la eliminación del régimen vinculado al Impuesto PAIS. La otra correspondió a un sistema exclusivo del sector de escribanías.
La empresa tomada como referencia
Para realizar el cálculo, la investigación definió una PyME representativa constituida como una Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.R.L.). El modelo contempla una empresa con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, flota de vehículos y equipamiento tecnológico.
Además, la firma de referencia opera con cuentas bancarias, importa insumos y exporta parte de su producción. También afronta tributos directos e indirectos incorporados en la facturación de servicios básicos como electricidad, gas natural, agua, telefonía celular e internet.
El impacto sobre la administración y el capital de trabajo
Según el informe, los 28 regímenes de percepción, retención e información generan dos obstáculos principales para la competitividad empresarial.
El primero está relacionado con la carga administrativa y los costos de cumplimiento. Las PyMEs deben destinar recursos operativos a presentaciones periódicas y enfrentan el riesgo de sanciones o multas por incumplimientos formales.
El segundo se vincula con la acumulación de saldos a favor provocada por la proliferación de retenciones y percepciones. De acuerdo con el relevamiento, la lentitud y la burocracia de los trámites de devolución pueden inmovilizar esos fondos y transformarlos, en la práctica, en un incremento encubierto de las alícuotas tributarias.


