La muerte de Jesús de Miguel tras un choque con el arquero Jesús Owono podría derivar en una investigación por homicidio imprudente, aunque todavía deben determinarse las causas del fallecimiento y la eventual responsabilidad penal.
El delantero del CD Tenerife murió después de ingresar en la UCI del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en el césped del estadio Heliodoro durante el partido frente al FC Andorra.
El impacto ocurrió en el minuto 97, cuando Owono salió de su área para despejar una pelota. Según la reconstrucción publicada, la rodilla del arquero golpeó con fuerza el pecho de De Miguel, quien quedó inconsciente. El árbitro expulsó al jugador del Andorra.
Qué analiza la investigación
La Policía Nacional abrió una investigación para esclarecer lo ocurrido. La abogada Navia López, de Vilches Abogados, explicó que el homicidio por imprudencia no requiere que exista intención de causar daño, sino que debe acreditarse una conducta imprudente con gravedad suficiente y un resultado previsible.
“Efectivamente, podría llegar a ser constitutivo de homicidio por imprudencia”, afirmó López en declaraciones a Infobae. La letrada aclaró que, si no se alcanzara el nivel de gravedad requerido, también podría evaluarse una imprudencia menos grave.
Entre los elementos que deberían analizarse figuran la fuerza del impacto, la altura de la pierna, la trayectoria, la posición de los futbolistas y la posibilidad de evitar el choque. También será relevante establecer si Owono realizó un movimiento técnico dirigido al balón o si la acción estuvo orientada directamente hacia el delantero.
El riesgo propio de una jugada de fútbol
La especialista señaló que los futbolistas aceptan un margen de riesgo inherente al juego, conocido como “riesgo permitido o asumido”. Sin embargo, advirtió que ese límite no es absoluto y debe evaluarse según las circunstancias concretas.
Para que una acción pudiera tener consecuencias penales, debería tratarse de una conducta desproporcionada y por encima del riesgo habitual de una disputa futbolística. La expulsión y la sanción deportiva, por sí solas, no determinan una responsabilidad penal.
El acta arbitral consignó que Owono impactó “bruscamente con su pierna en alto sobre un adversario con uso de fuerza excesiva cuando el balón estaba en disputa”. Según López, el documento podría ser útil como indicio, aunque no resultaría decisivo por sí mismo. En un eventual proceso, también podría declararse el árbitro.
La autopsia será determinante
La abogada sostuvo que el fallecimiento posterior al impacto no alcanza para establecer automáticamente una responsabilidad penal. Primero deberá confirmarse, mediante la autopsia y el informe médico forense, si existe una relación causal entre el golpe y la muerte.
Luego deberá determinarse si la conducta del arquero puede ser jurídicamente vinculada con ese resultado. La familia de De Miguel pidió “máximo respeto a su privacidad”, mientras que la Federación suspendió la jornada de la Copa del Rey y un partido de la selección Sub-21.
El caso también podría tener consecuencias civiles. Si se acreditara un delito, podría surgir una responsabilidad civil subsidiaria, cuya cuantificación dependería del proceso. Incluso sin una condena penal, la familia podría evaluar una indemnización por la vía civil.


