Las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos dejaron este martes señales favorables para el Partido Demócrata, que avanzó en estados clave y, según distintas proyecciones, quedó encaminado a disputar el control de ambas cámaras del Congreso durante los dos últimos años del mandato de Donald Trump.
La jornada definió la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones. Los resultados difundidos durante la noche son preliminares y deberán atravesar los procesos de revisión y certificación correspondientes en cada jurisdicción.
Los demócratas avanzan en la Cámara de Representantes
CNN y NBC News proyectaron que los demócratas recuperarían la mayoría en la Cámara baja, hasta ahora controlada por los republicanos. NBC estimó que la oposición alcanzaría 244 bancas, por encima de las 218 necesarias para obtener el control.
El avance opositor incluyó victorias en distritos de Carolina del Norte, donde Jamie Ager obtuvo una banca que estaba en manos republicanas. También se informaron resultados favorables para los demócratas en otros territorios considerados relevantes para la composición de la Cámara.
Disputa abierta por el Senado
En el Senado, los demócratas retuvieron su banca en Georgia, donde Jon Ossoff derrotó al republicano Mike Collins, y ganaron una banca en Carolina del Norte con el triunfo del exgobernador Roy Cooper sobre Michael Whatley.
También se proyectaron victorias demócratas en Ohio, con Sherrod Brown frente a Jon Husted; en Texas, con James Talarico sobre Ken Paxton; y en Carolina del Sur, donde Annie Andrews se impuso a Darline Graham. En New Hampshire, Chris Pappas derrotó a John E. Sununu y se convertiría en el primer hombre abiertamente gay en integrar el Senado estadounidense.
Los republicanos, en tanto, retuvieron bancas en Florida, Virginia Occidental, Wyoming, Tennessee y Kentucky. La disputa por el control de la Cámara alta continuaba abierta en Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Ohio y Texas, de acuerdo con el seguimiento de la jornada.
La reacción de Trump
Trump siguió los resultados desde la Casa Blanca junto a aliados y miembros de su gabinete. Tras las primeras proyecciones, afirmó en Truth Social: “Si hubiera estado en la boleta, habríamos arrasado”. Durante la campaña había presentado los comicios como un plebiscito sobre su gestión y pedido a sus seguidores que votaran como si su nombre figurara en las boletas.
En otra entrevista, el presidente sostuvo que, si los demócratas tomaban el control del Congreso, se convertiría en el “Señor veto”. Además, cuestionó a Fox News y acusó a la cadena de estar “en mi contra”.
Participación y operativo electoral
Más de 60 millones de estadounidenses habían votado antes de la jornada, casi 15 millones más que en las elecciones de medio término de 2022. Otra medición citada durante el día registró 58,5 millones de votos anticipados en 47 estados y el Distrito de Columbia, una cifra que podía aumentar con la incorporación de boletas enviadas por correo.
El Departamento de Justicia desplegó aproximadamente 1.000 observadores y supervisores en los 50 estados. El operativo tuvo como objetivo verificar el cumplimiento de las leyes federales vinculadas con el derecho al voto.
La jornada también estuvo marcada por problemas técnicos en algunos centros, traslados de lugares de votación por lluvias e inundaciones en Florida y la extensión del horario en determinados distritos. En Carolina del Norte, cinco centros de cuatro condados extendieron su funcionamiento debido a interrupciones durante la votación.
Las primeras cifras no necesariamente incluyen todos los votos válidos, ya que cada estado aplica reglas diferentes para procesar boletas por correo, votos provisionales y sufragios de militares y ciudadanos que viven en el extranjero.


